El consumo energético asociado a las actividades de
los 17,2 millones de familias españolas en sus hogares, excluida la utilización
del transporte privado, representó en el año 2010 cerca del 18% del consumo de
energía final del país. En términos energéticos se superaron los 16 millones de
toneladas equivalentes de petróleo, cantidad muy importante que pone de
manifieste el fuerte crecimiento del sector tanto en términos demográficos como
en aumento de sus equipamientos durante los últimos años.
La información y datos que se presentan a
continuación proceden del estudio realizado en el año 2010 por el Instituto
para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE), financiado parcialmente
por la Oficina Estadística de la Unión Europea (Eurostat).
Este estudio, innovador en muchos de sus aspectos,
ha incorporado técnicas estadísticas de encuestas, mediciones en tiempo real de
consumos eléctricos en las viviendas e información tanto de los hogares como de
administradores de fincas, así como de las empresas comercializadoras de
energía.
-Consumo en viviendas de bloques
De media, las viviendas unifamiliares consumen el
doble de energía que los pisos.
Centrándonos en los pisos, el consumo medio anual
alcanza los 7.544 kWh/año. El 55% de este consumo se realiza con combustibles
para usos térmicos para satisfacer los servicios de calefacción, agua caliente
sanitaria y cocina. El gas natural, 38%, el gasóleo, 11% y el gas licuado del petróleo (GLP), 6%, son las
principales fuentes energéticas utilizadas en los usos térmicos. La
electricidad, por su parte, satisface el 44% del consumo energético. Por su
parte el consumo de energías renovables
en los pisos no es significativo, aunque cada vez es más habitual en las
viviendas unifamiliares.
Un 32% del consumo energético de un piso se dedica a
satisfacer las necesidades de calefacción, valor sensiblemente menor que en las
viviendas unifamiliares que precisan hasta de un 64% de su energía para cubrir
este servicio. En los pisos, el 89% del consumo de energía en calefacción es
satisfecho con combustibles, mientras que el 11% restante lo cubre la
electricidad. La calefacción se utiliza unos 4,3 meses al año durante unas 7,6
horas cada día.
Otro significativo consumo de energía se imputa al
servicio de agua caliente sanitaria para el cual los pisos dedican una media
del 26% del total y es satisfecho en un 88% por combustibles y en un 12% por
electricidad.
A la cocina se destina el 8% del consumo de energía.
Para este servicio, la electricidad es la fuente energética dominante, 52%
frente a un 48% de los combustibles. Los hogares prefieren utilizar los
equipamientos basados en vitrocerámicas eléctricas a los de gas natural o GLP.
La iluminación representa algo más del 5% del
consumo energético de los pisos, con un equipamiento de unas 21,5 bombillas por
piso de las cuales el 36% es de tipo incandescente y el 30% de bajo consumo.
Por su parte, el servicio de refrigeración consume el 1% de la energía del
hogar.
El servicio de electrodomésticos significa algo más
del 28% del consumo de energía de un piso. Destaca en este grupo de aparatos el
desconocimiento por la mitad de los hogares de la etiqueta energética de los
mismos, aunque los que la conocen poseen equipamientos de tipo A o superior en
su gran mayoría.
El consumidor principal de este servicio es el
equipamiento dedicado a la conservación de alimentos que representa el 9,6% del
total, 8,6% el frigorífico y un 1% el congelador.
Los electrodomésticos dedicados a la limpieza de
ropa y vajillas representa casi el 6% del consumo energético del piso,
focalizándose el consumo en las lavadoras, el 3,8%. La lavadora se utiliza una
media de 4 veces a la semana durante unos 78 minutos en cada lavado. Por su
parte, la TV y los ordenadores, aparatos con tasas de equipamiento de 2,2 y el
1,3 por hogar, respectivamente, representan respectivamente el 3,3% y el 2,1%,
del consumo energético.
Los consumos de los hornos eléctricos, no
contabilizados en el servicio de cocina, significan algo más del 3% del consumo
de un hogar que reside en piso y el
resto de equipamientos apenas sobrepasa el 1%.
El estudio ha demostrado también la existencia de un
significativo consumo energético asociado a los aparatos en espera o consumo de
“stand-by”. La no desconexión de determinados aparatos como TV, DVD, equipos de
música o lavadoras es responsable del 3% del consumo total de energía de un
piso, valor que alcanza el 7% en términos de consumo eléctrico, superando la
energía eléctrica dedicada a la
refrigeración del piso y rivalizando con el consumo energético dedicado
a la TV.

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