16 junio 2014
09 mayo 2014
El consumo energético asociado a las actividades de
los 17,2 millones de familias españolas en sus hogares, excluida la utilización
del transporte privado, representó en el año 2010 cerca del 18% del consumo de
energía final del país. En términos energéticos se superaron los 16 millones de
toneladas equivalentes de petróleo, cantidad muy importante que pone de
manifieste el fuerte crecimiento del sector tanto en términos demográficos como
en aumento de sus equipamientos durante los últimos años.
La información y datos que se presentan a
continuación proceden del estudio realizado en el año 2010 por el Instituto
para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE), financiado parcialmente
por la Oficina Estadística de la Unión Europea (Eurostat).
Este estudio, innovador en muchos de sus aspectos,
ha incorporado técnicas estadísticas de encuestas, mediciones en tiempo real de
consumos eléctricos en las viviendas e información tanto de los hogares como de
administradores de fincas, así como de las empresas comercializadoras de
energía.
-Consumo en viviendas de bloques
De media, las viviendas unifamiliares consumen el
doble de energía que los pisos.
Centrándonos en los pisos, el consumo medio anual
alcanza los 7.544 kWh/año. El 55% de este consumo se realiza con combustibles
para usos térmicos para satisfacer los servicios de calefacción, agua caliente
sanitaria y cocina. El gas natural, 38%, el gasóleo, 11% y el gas licuado del petróleo (GLP), 6%, son las
principales fuentes energéticas utilizadas en los usos térmicos. La
electricidad, por su parte, satisface el 44% del consumo energético. Por su
parte el consumo de energías renovables
en los pisos no es significativo, aunque cada vez es más habitual en las
viviendas unifamiliares.
Un 32% del consumo energético de un piso se dedica a
satisfacer las necesidades de calefacción, valor sensiblemente menor que en las
viviendas unifamiliares que precisan hasta de un 64% de su energía para cubrir
este servicio. En los pisos, el 89% del consumo de energía en calefacción es
satisfecho con combustibles, mientras que el 11% restante lo cubre la
electricidad. La calefacción se utiliza unos 4,3 meses al año durante unas 7,6
horas cada día.
Otro significativo consumo de energía se imputa al
servicio de agua caliente sanitaria para el cual los pisos dedican una media
del 26% del total y es satisfecho en un 88% por combustibles y en un 12% por
electricidad.
A la cocina se destina el 8% del consumo de energía.
Para este servicio, la electricidad es la fuente energética dominante, 52%
frente a un 48% de los combustibles. Los hogares prefieren utilizar los
equipamientos basados en vitrocerámicas eléctricas a los de gas natural o GLP.
La iluminación representa algo más del 5% del
consumo energético de los pisos, con un equipamiento de unas 21,5 bombillas por
piso de las cuales el 36% es de tipo incandescente y el 30% de bajo consumo.
Por su parte, el servicio de refrigeración consume el 1% de la energía del
hogar.
El servicio de electrodomésticos significa algo más
del 28% del consumo de energía de un piso. Destaca en este grupo de aparatos el
desconocimiento por la mitad de los hogares de la etiqueta energética de los
mismos, aunque los que la conocen poseen equipamientos de tipo A o superior en
su gran mayoría.
El consumidor principal de este servicio es el
equipamiento dedicado a la conservación de alimentos que representa el 9,6% del
total, 8,6% el frigorífico y un 1% el congelador.
Los electrodomésticos dedicados a la limpieza de
ropa y vajillas representa casi el 6% del consumo energético del piso,
focalizándose el consumo en las lavadoras, el 3,8%. La lavadora se utiliza una
media de 4 veces a la semana durante unos 78 minutos en cada lavado. Por su
parte, la TV y los ordenadores, aparatos con tasas de equipamiento de 2,2 y el
1,3 por hogar, respectivamente, representan respectivamente el 3,3% y el 2,1%,
del consumo energético.
Los consumos de los hornos eléctricos, no
contabilizados en el servicio de cocina, significan algo más del 3% del consumo
de un hogar que reside en piso y el
resto de equipamientos apenas sobrepasa el 1%.
El estudio ha demostrado también la existencia de un
significativo consumo energético asociado a los aparatos en espera o consumo de
“stand-by”. La no desconexión de determinados aparatos como TV, DVD, equipos de
música o lavadoras es responsable del 3% del consumo total de energía de un
piso, valor que alcanza el 7% en términos de consumo eléctrico, superando la
energía eléctrica dedicada a la
refrigeración del piso y rivalizando con el consumo energético dedicado
a la TV.
Posted on viernes, mayo 09, 2014 by ecoauditoríalaenergia
Definición
Una lámpara de incandescencia o lámpara incandescente es un dispositivo que produce luz mediante el calentamiento por efecto Joule de un filamento metálico, en concreto de wolframio, hasta ponerlo al rojo blanco, mediante el paso de corriente eléctrica. Con la tecnología existente, actualmente se consideran poco eficientes ya que el 85% de la electricidad que consume la transforma en calor y solo el 15% restante en luz.
Propiedades
La lámpara incandescente es la de más bajo rendimiento luminoso de las lámparas utilizadas: de 12 a 18 lm/W (lúmenes por vatio de potencia) y la que menor vida útil o durabilidad tiene: unas 1000 horas, pero es la más difundida, por su bajo precio y el color cálido de su luz. Si bien hubo patentes en Estados Unidos de bombillas de luz de hasta 200.000 horas nunca se fabricaron por ser económicamente inviables. En 1924 el cartel Phoebus, que agrupaba a los principales fabricantes de Europa y Estados Unidos, pactó limitar la vida útil de las bombillas eléctricas a 1000 horas. Oficialmente este cartel nunca existió. No ofrece muy buena reproducción de los colores, ya que no emite en la zona del espectro de colores fríos, pero al tener un espectro de emisiones continuo logra contener todas las longitudes de onda en la parte que emite del espectro. Su eficiencia es muy baja, ya que sólo convierte en luz visible alrededor del 15% de la energía consumida. Otro 25% se transforma en energía calorífica y el 60% restante en radiación no perceptible, luz ultravioleta y luz infrarroja, que acaban convirtiéndose en calor. Sin embargo el concepto de eficiencia es relativo, y puede considerarse bajo sólo en el caso de que se contemple la conversión de energía eléctrica en luz. Justamente debido a sus supuestas limitaciones, su uso durante el invierno convierte a la lámpara incandescente en un objeto que transforma la energía eléctrica en luz y calor de manera perfectamente eficiente (por ejemplo en una lámpara de mesa), especialmente en espacios donde a su vez se requiere calefacción, ya que el calor que desprende se encuentra en el sitio más cercano y necesario. Además, en la comparación por ejemplo con las bombillas de bajo consumo, debe considerarse el proceso de fabricación, su contenido de mercurio y la radiación electromagnética. Durante el verano o en épocas de calor sí sería válida la idea de ineficiencia por desperdicio de energía (en calor).
Estructura
1.Envoltura, ampolla de vidrio o bulbo.
2.Gas inerte.
3.Filamento de wolframio.
4.Hilo de contacto (va al pie).
5.Hilo de contacto (va a la base).
6.Alambre(s) de sujeción y disipación de calor del filamento.
7.Conducto de refrigeración y soporte interno del filamento.
8.Base de contacto.
9.Casquillo metálico.
10.Aislamiento eléctrico.
11.Pie de contacto eléctrico.
Fuente
Una lámpara de incandescencia o lámpara incandescente es un dispositivo que produce luz mediante el calentamiento por efecto Joule de un filamento metálico, en concreto de wolframio, hasta ponerlo al rojo blanco, mediante el paso de corriente eléctrica. Con la tecnología existente, actualmente se consideran poco eficientes ya que el 85% de la electricidad que consume la transforma en calor y solo el 15% restante en luz.
Propiedades
La lámpara incandescente es la de más bajo rendimiento luminoso de las lámparas utilizadas: de 12 a 18 lm/W (lúmenes por vatio de potencia) y la que menor vida útil o durabilidad tiene: unas 1000 horas, pero es la más difundida, por su bajo precio y el color cálido de su luz. Si bien hubo patentes en Estados Unidos de bombillas de luz de hasta 200.000 horas nunca se fabricaron por ser económicamente inviables. En 1924 el cartel Phoebus, que agrupaba a los principales fabricantes de Europa y Estados Unidos, pactó limitar la vida útil de las bombillas eléctricas a 1000 horas. Oficialmente este cartel nunca existió. No ofrece muy buena reproducción de los colores, ya que no emite en la zona del espectro de colores fríos, pero al tener un espectro de emisiones continuo logra contener todas las longitudes de onda en la parte que emite del espectro. Su eficiencia es muy baja, ya que sólo convierte en luz visible alrededor del 15% de la energía consumida. Otro 25% se transforma en energía calorífica y el 60% restante en radiación no perceptible, luz ultravioleta y luz infrarroja, que acaban convirtiéndose en calor. Sin embargo el concepto de eficiencia es relativo, y puede considerarse bajo sólo en el caso de que se contemple la conversión de energía eléctrica en luz. Justamente debido a sus supuestas limitaciones, su uso durante el invierno convierte a la lámpara incandescente en un objeto que transforma la energía eléctrica en luz y calor de manera perfectamente eficiente (por ejemplo en una lámpara de mesa), especialmente en espacios donde a su vez se requiere calefacción, ya que el calor que desprende se encuentra en el sitio más cercano y necesario. Además, en la comparación por ejemplo con las bombillas de bajo consumo, debe considerarse el proceso de fabricación, su contenido de mercurio y la radiación electromagnética. Durante el verano o en épocas de calor sí sería válida la idea de ineficiencia por desperdicio de energía (en calor).
Estructura
1.Envoltura, ampolla de vidrio o bulbo.
2.Gas inerte.
3.Filamento de wolframio.
4.Hilo de contacto (va al pie).
5.Hilo de contacto (va a la base).
6.Alambre(s) de sujeción y disipación de calor del filamento.
7.Conducto de refrigeración y soporte interno del filamento.
8.Base de contacto.
9.Casquillo metálico.
10.Aislamiento eléctrico.
11.Pie de contacto eléctrico.
Fuente
Posted on viernes, mayo 09, 2014 by ecoauditoríalaenergia
08 mayo 2014
Energy Star es un programa de la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos creado en 1992 para promover los productos eléctricos con consumo eficiente de electricidad, reduciendo de esta forma la emisión de gas de efecto invernadero por parte de las centrales eléctricas. Es muy conocido fuera de Estados Unidos porque su logotipo aparece en el arranque de la mayoría de placas madre de los ordenadores personales y en las etiquetas de certificados, normalmente acompañado por el Certificado TCO (creado por la Tjänstemännens Centralorganisation de Suecia para señalar productos que cumplen con normas ergonómicas y de consumo responsable).
El programa fue desarrollado por John S. Hoffman, inventor de los programas EPA, e implementado por Cathy Zoi y Brian Johnson.
El programa fue pensado para ser parte de una serie de programas voluntarios, tales como luces de bajo consumo y programas para reducir las emisiones de Metano, lo que demostraría el beneficio económico y ambiental de invertir en productos de bajo consumo y facilitaría el camino para reducir las emisiones globales de gases.
Comenzó como programa de etiquetado voluntario diseñado para identificar y promover productos para el consumo eficiente de energía, y los productos de informática fueron los primeros que se etiquetaron. Se ha ampliado desde entonces a aplicaciones mayores, equipo de oficina, iluminación, electrodomésticos de línea blanca y marrón, etc.1 Se puede encontrar también la etiqueta en algunos nuevos edificios residenciales, comerciales e industriales.
La EPA estima que han ahorrado unos 10.000 millones de dólares en costos energéticos hasta 2004.2 Energy Star ha sido también la fuerza impulsora del uso extenso de semáforos con LEDs, iluminación eficiente mediante lámpara fluorescente, sistemas de ahorro de energía en equipamiento de oficina, y un consumo menor de los electrodomésticos de línea marrón (televisores, cadenas musicales, etc.) en modo espera (stand by).


Posted on jueves, mayo 08, 2014 by ecoauditoríalaenergia
11 abril 2014
ENERGÍA EÓLICA
Esta energía es producida por los vientos generados en la atmósfera terrestre. Se puede transformar en energía eléctrica mediante el uso de turbinas eólicas que basan su funcionamiento en el giro de aspas movidas por los vientos. Bajo el mismo principio se puede utilizar como mecanismo de extracción de aguas subterráneas o de ciertos tipos de molinos para la agricultura.
ENERGÍA GEOTÉRMICA
Energía contenida también en el interior de la Tierra en forma de gases. Al ser extraída se presenta en forma de gases de alta temperatura (fumarolas), en forma de vapor y agua hirviendo (geyser) y en forma de agua caliente (fuentes termales).
ENERGÍA HIDRÁULICA
Es aquella energía obtenida principalmente de las corrientes de agua de los ríos.
El agua de un río se almacena en grandes embalses artificiales que se ubican a gran altura respecto de un nivel de referencia. El agua adquiere una importante cantidad de energía potencial (aquella que poseen los cuerpos que se encuentran a cierta altura). Posteriormente, el agua se deja caer por medio de ductos, por lo tanto toda su energía potencial se forma en energía cinética (aquella que posee un cuerpo gracias a su estado de movimiento). La energía cinética de las caídas de agua se aprovecha, por ejemplo, para mover turbinas generadoras de electricidad, tal es el principio de las Centrales Hidroeléctricas.
Posted on viernes, abril 11, 2014 by ecoauditoríalaenergia
Al mirar a nuestro alrededor se observa que las plantas crecen, los animales se trasladan y que las máquinas y herramientas realizan las más variadas tareas. Todas estas actividades tienen en común que precisan del concurso de la energía.
La energía es una propiedad asociada a los objetos y sustancias y se manifiesta en las transformaciones que ocurren en la naturaleza.
La energía se manifiesta en los cambios físicos, por ejemplo, al elevar un objeto, transportarlo, deformarlo o calentarlo.
La energía está presente también en los cambios químicos, como al quemar un trozo de madera o en la descomposición de agua mediante la corriente eléctrica.
Posted on viernes, abril 11, 2014 by ecoauditoríalaenergia
En cualquier ámbito, una ecoauditoría o auditoría ambiental es un instrumento de evaluación y mejora ambiental.
El concepto se puede extender, naturalmente, a los centros educativos en la medida en que constituyen una organización con un determinado sistema —consciente o inconsciente— de gestión ambiental. Efectivamente, en la escuela se hace un determinado consumo de recursos naturales, se producen más o menos residuos, se contamina el agua en mayor o menor grado, se establece uno u otro tipo de relaciones con los seres vivos del entorno y se organiza el espacio de una u otra manera.
Así pues, de manera similar a las empresas, la auditoría ambiental de un centro educativo es un proceso voluntario de autoevaluación que permite reflexionar sobre la propia práctica e identificar maneras de hacer mejoras en el entorno más inmediato.
El análisis de la situación, la detección de puntos débiles o de errores en la gestión y la aplicación de correcciones y medidas de mejora contribuyen a aumentar la coherencia entre el "discurso" y las actuaciones efectivas de la escuela, y aumentan la calidad ambiental del centro, cosa que por sí sola ya modifica positivamente el contexto educativo.
El concepto se puede extender, naturalmente, a los centros educativos en la medida en que constituyen una organización con un determinado sistema —consciente o inconsciente— de gestión ambiental. Efectivamente, en la escuela se hace un determinado consumo de recursos naturales, se producen más o menos residuos, se contamina el agua en mayor o menor grado, se establece uno u otro tipo de relaciones con los seres vivos del entorno y se organiza el espacio de una u otra manera.
Así pues, de manera similar a las empresas, la auditoría ambiental de un centro educativo es un proceso voluntario de autoevaluación que permite reflexionar sobre la propia práctica e identificar maneras de hacer mejoras en el entorno más inmediato.
El análisis de la situación, la detección de puntos débiles o de errores en la gestión y la aplicación de correcciones y medidas de mejora contribuyen a aumentar la coherencia entre el "discurso" y las actuaciones efectivas de la escuela, y aumentan la calidad ambiental del centro, cosa que por sí sola ya modifica positivamente el contexto educativo.
Posted on viernes, abril 11, 2014 by ecoauditoríalaenergia
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