En cualquier ámbito, una ecoauditoría o auditoría ambiental es un instrumento de evaluación y mejora ambiental.
El concepto se puede extender, naturalmente, a los centros educativos en la medida en que constituyen una organización con un determinado sistema —consciente o inconsciente— de gestión ambiental. Efectivamente, en la escuela se hace un determinado consumo de recursos naturales, se producen más o menos residuos, se contamina el agua en mayor o menor grado, se establece uno u otro tipo de relaciones con los seres vivos del entorno y se organiza el espacio de una u otra manera.
Así pues, de manera similar a las empresas, la auditoría ambiental de un centro educativo es un proceso voluntario de autoevaluación que permite reflexionar sobre la propia práctica e identificar maneras de hacer mejoras en el entorno más inmediato.
El análisis de la situación, la detección de puntos débiles o de errores en la gestión y la aplicación de correcciones y medidas de mejora contribuyen a aumentar la coherencia entre el "discurso" y las actuaciones efectivas de la escuela, y aumentan la calidad ambiental del centro, cosa que por sí sola ya modifica positivamente el contexto educativo.